Anda suelto un toro por los jardines de la antigua fábrica de harinas de Marina Luz de Gordoncillo. Se parece al toro de Walt Street, pero éste es más robusto y fuerte dada su condición de semental. Ancianos del lugar ven en esta imagen astada de hierro forjado el recuerdo de Frutos, aquel macho de la cuadra de vacas que existió en este lugar en la década de los setenta del pasado siglo, tras el cierre de la harinera.

Este toro, Frutos, el Descarado, tal y como lo han bautizado, es uno de los símbolos de la modernidad con la que Gordoncillo, un pueblo de apenas 500 habitantes, al sur de la provincia de León, se ofrece al viajero. Gordoncillo es una mezcla de modernidad y tradición. De hierro forjado, madera, adobe, que huele a mosto y que sabe a harina.

Gordoncillo
El toro picassiano del artista Cosme Paredes /MC

La antigua fábrica de harinas Marina Luz se ha transformado en el Museo de la Industria Harinera de Castilla y León (MIHACALE), lo que ha permitido no sólo recuperar, rescatar y poner en valor una serie de edificios singulares sino convertirlo en motor económico de una zona, que bien puede incluirse en la ya famosa España vaciada.

El trigo y la viña fueron la materia prima del desarrollo de Gordoncillo y comarca hasta mediados del siglo pasado. Hoy sólo la industria del vino mantiene su esplendor gracias a las variedades prieto picudo y albarín y, sobre todo, a la sociedad y bodega Gordoncello.

Gordoncillo
Maquinaria harinera del Museo /MC

Con el pan, la harina y el trigo ha habido menos suerte. Como en toda Tierra de Campos. Como en toda la España cerealista. En Gordoncillo, sin embargo, han tenido la suerte de aprovechar una antigua harinera para reconvertirla en un museo moderno. Así, nacía ya hace años el Museo de la Industria Harinera, compuesto por dos edificios, la panera y la vieja fábrica harinera.

La panera, de adobe y ladrillo, es un recio edificio que acoge una enorme sala de exposiciones, un auditorio y la recepción de los visitantes. En el contiguo edificio de la fábrica harinera Marina Luz, se ha restaurado la antigua maquinaria, que ahora sirve como memoria viva a las nuevas generaciones de oficios ya perdidos. Esta harinera es un símbolo de los diversos intentos de reindustrialización del mundo cerealista del sur de León y de cómo la llegada de la luz eléctrica revolucionó los métodos y las herramientas de trabajo. Aquí se conservan en perfecto estado toda la maquinaría que convertía el trigo en harina a través de las distintas técnicas y procesos de modernización en un espacio que abarca más de sesenta años.

Gordoncillo
Sala de exposiciones de La Panera/ MC

Y junto a la maquinaria, todo un lenguaje ya casi perdido, fotografías de emprendedores y de trabajadores y, también, de estraperlistas y contrabandistas. Que todo hubo en los trigales de la dura postguerra.

Pero este Museo es mucho más que un contenedor de maquinaria, utensilios, herramientas, fotografías y recuerdos de oficios ya perdidos y quizás añorados; también es un espacio que se abre al arte contemporáneo, a las nuevas generaciones de artistas. Las calles de Gordoncillo son un museo de arte contemporáneo al aire libre y el propio Museo Harinero, también.

Y ahí está, como ejemplo, el toro cubista y un tanto picassiano, Frutos, el Descarado, obra del artista Cosme Paredes. El visitante puede contemplar esta magnífica escultura en los corrales del Museo. Erguido, orgulloso, este toro tiene dos metros de altura, 3 de anchura y 300 kilos de peso. Perfectamente integrado en el espacio de la antigua harinera.

Paredes es un artista ecuatoriano afincado en León desde hace años. Ha trabajo con escultores como José Ajenjo o Amancio González y ahora vuela en solitario dentro de una estética cubista con la que crea toros y caballos de chapas superpuestas de hierro.

La visita a este completo Museo es mucho más interesante si el viajero se apunta a las visitas guiadas de su director, Javier Revilla Casado, quien hace gala de su erudición y sentido didáctico para involucrar a quien le escucha en escenarios históricos, artísticos, tradicionales y de vanguardia en pleno secarral del sur de la provincia. Una gran experiencia.

Una visita muy recomendable. Abierto de miércoles a domingos.