Unos lo llaman café torero, otros tardeo, sobremesa o, incluso, algunos lo denominan vermú torero, pero al fin y al cabo todos están hablando de lo mismo: de “salir de tapeo, beber, charlar, tapear y cuando te quieres dar cuenta… Es la hora del café y ya se ha pasado la hora de la comida, así que se pasa al café y después a la copa. ¡La fiesta ya puede continuar!”. Así lo definía El País en un reportaje sobre una moda que parece haber venido para quedarse. Inclusive, se asegura que el café torero está más arraigado en la zona norte del país que en el sur.

En León cada vez son más los locales que alargan la hora del vermú para adentrarse en la de un tardeo en donde se cambia la bebida: las cañas y los vinos dejan lugar a los chupitos y las copas. No hay fin de semana en el que los leoneses y visitantes no puedan disfrutar de una buena fiesta a partir de las 16.00 horas. El Luna 9 fue uno de los pioneros, y por ello su dueño, Javier Sáenz de Miera, es una de las voces más autorizadas para hablar sobre este fenómeno social: “Cada vez son más los asistentes, de eso no hay duda. Se ve claramente en que cada mes hay más bares que organizan café torero”. Lo que sí le ha llamado la atención en los últimos tiempos es el público asistente: “Cada vez viene más gente joven. Antes los asiduos tenían en torno a los 40, y de ahí en adelante. Ahora ya hay muchos veinteañeros”.

El presidente de la nueva asociación de hosteleros, Martín Méndez, lo tiene claro: “Es una cuestión de edad. La gente que ya tiene unos años, con hijos, que les cuesta trasnochar o que no pueden permitirse levantarse a las doce del mediodía, buscan otra forma de ocio, y alargar la hora de los vinos o tomar una copa después de comer un en restaurante es algo que cada vez gusta más”, explica el asimismo dueño del bar El Altar –donde a menudo también se organizan multitudinarias sobremesas–. “Siempre ha habido grupos que han disfrutado de este ocio, pero sí es cierto que en los últimos tres años se ha multiplicado. Recuerdo que cuando yo empecé en hostelería, hace casi veinte años, nos gustaba hacer una especie de café torero, pero con el paso de los años se fue perdiendo”, aclara Méndez, pero, “como en la ropa, todo vuelve”.

Estos tardeos han cambiado, es muy habitual que los locales cuenten con un pincha que anime la fiesta, “cuando antes sólo con una buena conversación valía”. Saénz de Miera apunta que “para esto no hay claves, sólo hay que tener ganas. Un café torero puede funcionar muy bien con un pincha o puede ser un fracaso. Pero sí es cierto que ayuda a crear ambiente”.

Méndez no quiere dejar escapar la oportunidad para apuntar que “bienvenido sea el ocio de tarde, pero bien entendido”, porque “con el buen tiempo, es muy habitual que la ciudad se llene de despedidas de solteros y solteras, y eso no es tan bienvenido. Todos estamos encantados de que vengan a León grupo de chicos y chicas a conocer la ciudad y dejar su dinero, pero si ya vienen con un megáfono, o medio desnudos, están molestando a los otros clientes y por ahí no podemos pasar. Esa no es la imagen que queremos dar de nuestra hostelería”.

Luna 9
Luna 9

Ya hemos señalado el café torero del Luna 9 y de El Altar, pero no podemos olvidar, entre los de otros muchos locales, los del Carta Blanca, El Vestuario o el del Pinocho, donde, además, todos los sábados nos encontramos con sempiterno Mures. “Tomar digestivos a la hora de la sobremesa no es ninguna moda, es algo que lleva muchos años, pero sí es cierto que este fenómeno está yendo a más”, explica la voz de Los 40 León. “La gente se encuentra muy cómoda, charla más y de forma más tranquila. En la noche hay más desmadre”, incluso, “al haber menos clientes el que está dentro de la barra te puede tratar con más cariño, con menos prisas”.

Parece que no hay dudas en que el hostelero está encantado con el café torero “porque vende más” y el cliente “porque amplia sus alternativas de ocio”. ¡Viva el tardeo!