En 2019 son ya 20 años los que la Fundación Eutherpe lleva ayudando a músicos de todo el mundo.

Sí, la Fundación se creó en 1999 porque los músicos solicitaban un lugar para dar conciertos. Me quedé sorprendida, porque por entonces prácticamente todas las cajas de ahorros tenían salas donde dar conciertos pero luego fueron decayendo, y los músicos tenían muchas dificultades para encontrar un sitio donde actuar. Pensé qué podía hacer, y empezamos con los permisos, que eso siempre es muy complicado. Comenzamos en Caja España, en un espacio fantástico, pero desde que pides el primer permiso hasta que pueden tocar pasa mucho tiempo, no siempre se puede. Pero dentro del colegio que teníamos en Gran Vía de San Marcos había una especie de trastero, y les dije ¿esto me lo dejáis para hacer una sala? Enseguida me dijeron que sí y desde entonces venimos haciendo de 80 a 90 conciertos al año.

Los alumnos estarán muy contentos con esta oportunidad que les brinda la Fundación

Vienen de todo el mundo, de muchísimos países, porque es una oportunidad para entrar en España y eso para su currículum es muy enriquecedor. Buscan sitios donde poder dar conciertos, porque esa escasez no pasa solo en España, pasa en el resto del mundo, es muy complicado acceder a las salas. Nosotros decidimos hacer esta sala, que son 124 butacas, y está siempre llena de gente, los ciudadanos tienen muchas ganas de aprender música porque no han tenido la oportunidad en su tiempo.

¿Eso ha ido cambiando? ¿Cómo ve la formación musical en las escuelas?

No hay nada. Yo he escrito muchas veces sobre la necesidad de que haya música en las escuelas como una asignatura más, como existe en otros países de la Unión Europea donde tienen hasta cinco horas semanales. En España no tenemos absolutamente nada, hemos tenido un poco de historia de la música, escuchar a autores, mejor es poco que nada, pero la asignatura como tal no, esta asignatura tiene que estudiarse casi como en el conservatorio.

Tenemos la suerte de que contamos con grandes conservatorios en la provincia de León y en toda España, eso es algo que ha mejorado muchísimo, tanto los conservatorios como los auditorios, en eso somos la envidia del mundo. Pero luego los niños no aprenden música si sus padres no tienen esa inquietud y les llevan a los conservatorios. La música hay que estudiarla, hay que aprender solfeo, aprender a cantar, aprender las reglas de la música.

Aquí hemos tenido una alumna que venía de una escuela estatal de un pueblo de Alemania, quería aprender español y la trajeron sus padres aquí al colegio. Ella me explicaba que había estudiado ocho años de música en su colegio. Yo no entendía qué podía haber estudiado ella de música en una escuela estatal, y claro ella sí que había estudiado, tenía un nivel de lo que llamamos aquí cuarto de lenguaje musical. Salen del instituto con un nivel para ir a una universidad después. Yo la recuerdo con muchísimo cariño, terminó aquí solfeo y el grado inicial de piano, me parecía un sueño y me daba mucha envidia eso. Pero bueno nosotros también llegaremos a eso.

Yo espero que cambie, porque la formación musical que hay ahora es muchísimo mayor que hace unos años, tenemos jóvenes instrumentistas en la orquesta de la Comunidad Europea y ellos dicen que es el milagro de España.

Con tantos alumnos como han pasado por la Fundación en estos 20 años, ¿sigue manteniendo el contacto con ellos?

Sí sí sí, hoy acabo de escribir a un chico que es director muy famoso ya,  Francesco Ivan Ciampa, italiano, un maravilloso director que estuvo aquí muchos años y ahora está dirigiendo los grandes festivales de ópera del mundo, y yo le digo, ¡pero bueno Francesco que es esto!. Hay muchos exalumnos y alumnos increíbles.

Le invitarán a los conciertos, ¿verdad?

Sí sí, tengo que ir a Madrid ahora porque está Josu de Solaun, que ha venido aquí siete años seguidos, es un magnifico pianista, ha ganado tantos concursos, es una maravillosa persona y está teniendo mucho éxito. Pero bueno te digo estos pero hay muchos como, Jesús Reina, violinista también maravilloso. Por aquí han pasado grandes instrumentistas, no solo de piano, Andrey Yaroshinskiy, que vino cuando tenía 19 años y no sabía nada de español, nosotros nos entendíamos con abrazos, y ahora está en Madrid trabajando y va a venir justo ahora porque el día 21 de abril tenemos un concierto por los 20 años en el auditorio. Vienen 11 pianistas, la cola era inmensa y yo les dije, no os enfadéis ninguno, voy a coger los que están más cerca para no hacer tantos viajes. Muy jóvenes todos, hay dos niñas de 15 años, van a interpretar 6 conciertos de Bach, que son maravillosos de escuchar, y han creado otros músicos de cuerda un ensamble para venir a León con mucha ilusión.

Margarita Morais
Margarita Morais

Ellos siguen siempre ligados a la Fundación de alguna manera

Sí porque al final lo que les damos nosotros es cariño, confianza, ayuda en lo que podemos. Es cierto que la Fundación Eutherpe tiene un crédito que más que económico es moral, estamos para ayudarles y ellos ven que es cierto.

La mayoría de los que pasan por la Fundación no hablarán español.

No la mayoría no, pero no sé cómo nos entendemos. Ellos son muy agradecidos, saben que hablar no hablamos, pero me dan una cantidad enorme de besos y abrazos cuando llegan. Es que es importante para ellos, yo no me daba cuenta de ello cuando empezamos. Yo decía bueno esto es para los de León, igual hasta conseguimos que venga alguien de Palencia, o de Segovia, y ahora vienen de muchas partes del mundo.

Fíjate que la primera persona que nos escribió en la web fue un chico de Moscú que es profesor en el conservatorio de Checoslovaquia, todavía le recuerdo y todavía me escribe, un maravilloso pianista. Yo estaba toda nerviosa pensando en cómo pagarle aquel día, yo lo primero que les digo es que muchas veces no les podemos pagar los gastos de viaje, aunque intentamos por lo menos proporcionarles un hotel.

La verdad que estoy muy contenta, este año hasta junio tenemos 48 conciertos ya cerrados, muchas veces hasta tres o cuatro a la semana. Los leoneses le han cogido mucha afición a ir a la sala, yo sé que las generaciones como la mía no tienen formación, y por eso hemos determinado desde hace años explicar el concierto, un poquito del autor y un poco de la obra, nada técnico, solo curiosidades, anécdotas y eso les encanta.

Los músicos desde que se hicieron las grandes salas se han distanciado mucho de la gente porque el lugar no se presta, pero esto antes no era así. Los conciertos de cámara antiguamente se hacían en habitaciones pequeñas en las casas y se prestaban más a que el músico interactuara con el público. Después del concierto lo que hacemos es que los concertistas que hayan venido salen a despedir a la gente, el músico debe de ser una persona más sociable.

¿Cómo es el día a día de la presidenta de la Fundación Eutherpe?

Pues estoy rodeada de personas que me ayudan mucho, pero mí día a día es muy sencillo, es contestar correos, sobre todo de alumnos, escribirles por Facebook y poner los próximos conciertos para darles publicidad y que la gente los conozca. Ese es mi trabajo, darles a conocer, que la gente les vaya conociendo y sobre todo que la gente disfrute con la música. La música en sí misma siempre es bonita, si está mal es porque nosotros la hacemos mal, es como el campo, es bonito. Es una belleza indudable, una obra de arte.

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

A mí me encanta ver que los jóvenes están contentos, eso no se paga con nada, porque vienen contentos, ya desde la puerta vienen a buscarme. Creo que ellos le dan todavía más valor del que le doy yo. Ellos ya dicen que es muy importante tocar en la Fundación porque ya somos conocidos en el mundo de la música.

Te podría contar anécdotas que no me vas a creer, cuando Alicia de Larrocha, la pianista más grande que hemos tenido en el mundo ahora ya fallecida, me llama y me dice, Margarita, he oído que tiene usted una Fundación y yo quería trabajar con usted. Yo pensaba ¿será Alicia o me estarán tomando el pelo? O Teresa Berganza, que es un cielo, es una artista increíble, un día me llamó y yo siempre pienso que son bromas pero al final resulta que sí es verdad.

Los que quieren venir siempre confiesan que es porque esto es de verdad, es de verdad que ayudamos a los chicos, es de verdad que pasa por aquí tanta gente. Mi padre decía siempre que no había una satisfacción mayor que poder hacer el bien, y es así, y además nadie te puede quitar esa alegría.

Para terminar Margarita, una frase con la que usted definiría la Fundación.

Pues es muy difícil, Eutherpe es la musa de la música, una de las diosas que protegían el arte, la llamaban la del buen carácter, la de la simpatía, la de la armonía, la diosa que está siempre disponible, y nosotros cogimos ese nombre por eso y porque dentro del mundo de la música la gente sabe quién es. Eutherpe es eso, un lugar donde intentamos que todo sea posible.